Nadie está autorizado a poner una flor en la tumba de aquél hombre, o a llorarle por unos minutos. Está prohibido siquiera pararse enfrente de esa pequeña piedra blanca sin nombre, que se eleva del subsuelo con el único propósito de enfatizar dos fechas. La primera, escrita de aspecto pequeñisimo e ilegible, corresponden a la hora, día, mes y año en el que se volcó hacía la locura; y la segunda fecha, de un tamaño considerable, la de su fallecimiento. Pese a todo esto, un anciano que las cámaras de seguridad del panteón lo arrojaron al anonimato, logró escribir con tinta indeleble:
Su rostro fue el rostro de muchas cosas, pero nunca nadie lo confundió con arrepentimiento; que fue quizá en sus últimos días su semblante más borroso.
Libreta de creaciones / invenciones, reflexiones, revelaciones, etc. Nadando a través de mares desconocidos con un pez en la cabeza.
Mostrando entradas con la etiqueta Pedazos de vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedazos de vida. Mostrar todas las entradas
domingo, 17 de octubre de 2010
sábado, 8 de agosto de 2009
Pesa el pesimismo (presa del pesimismo)
Me han obligado a confesar una verdad atroz: No sé vivir. Aún así ¿quién vive en estos dias? Esa canción de Louis Armstrong es díficil de recordar, sobre todo aquella frase de que es un mundo maravilloso. Quizá lo sea, pero si lo vieramos como forma y fondo, desde la forma es bellísimo, el fondo es insulso. La cosa es que creo que necesito un vicio para fatigar mi ansiedad, pienso en el cigarro pero es un hábito que considero tonto. No, un vicio no, que idea más tonta; mejor me convendría másticar un chicle.
Hoy el día es tan claro como la noche, sólo vemos lo que es conveniente. Llevamos la vista inflada, de hecho todo inflamos, desde la conciencia y hasta las deudas. Todo excepto el porvenir.
Mi esposa me ha dejado, le dije que no quería tener un hijo en las condiciones en que están las hojas del periodico o el brillo de la pantalla a la hora de los noticieros. Ella anhela un hijo más que un anillo de bodas y así como así se acabó todo. Pero no me gustaría sentir la pena de ver a mi hijo secuestrado, o víctima de un asalto, o peor aún de un vicio. Pero creo que tengo que acostumbrarme a esa idea por que a las chamacas les baila la idea de tener niños y pues a mi me bailan las chamacas. Y por otro lado, no me gustaría andar solo por el mundo.
Tal vez esa sea otro síntoma de que no sé vivir. ¿Y cúal es la consecuencia del descuido en mi manera de vivir? En primera, siento que tengo una especie torcida de autismo. Hace unos días sólo he podido comunicarme exitosamente con el casero que me vino a cobrar la renta y ya lo puedo considerar amigo íntimo. Tengo en el bolsillo de mi camisa un boleto de cine con un garabato que intenta circular el número de la sala. Me debato un rato entre que si puedo saber la personalidad de la señorita que me vendió el boleto o que es imposible. Así que lo veo sin llegar a ninguna conclusión (muchas cosas pudieron incidir en la fabricación del garabato) y lo aviento a mi colección de boletos. Me frotó la frente, me inclino sobre un estado de somnolencia y de repente despierto. Frente a mí sigue prendida la televisión en el canal donde pasan al correcaminos y donde justo se están yendo a comerciales para anunciarme una crema para la calvicie, el spot es chistoso y me da tanta risa que se me ha olvidado que estoy viendo al coyote.
Soy la prueba viva de que algún sistema, de esos que indirectamente nos afecta, no funciona. Quizá el de justicia o el social. Hay tantas normas con la gente, sólo buscan excusas para evitar tener contacto con otros. He ahí el problema, nos hemos convertido en una sociedad tan extendida pero con un sólo centro, la propia individualidad. Sólo importamos nosotros. Las personas son medios, son contactos, son amistades que sirven para alhagarnos, elogiarnos, que están para divertirnos, para servirnos de compañía o de juguetes parlantes y fabrica de emociones y sentimientos. Nos importa tanto el dilema del yo ante los otros, los otros ante el yo... pero siempre yo.
Si hay algo que odio son aquellas personas que creen saber todo acerca de tí por que cometiste una equivocación en una sóla ocasión. No importa si te has aferrado al estudio, al trabajo todo el tiempo y el único día que decidiste faltar para liberar tensión... no, ya eres un inpuntual Doug, un irresponsable Doug. Les digo, las personas deberían de subestimarse un poco.
Sí, lo admito, no estoy acostumbrado a tener amigos.
Y esto es en lo que me ha convertido el nuevo siglo, un hermitaño que se sienta en su departamento a escribir pestes... Que me ha crecido la barba, que mi frente se frunce cada vez que amanece y que los dientes se coloran en cada lavada; pero sigo siendo tan lucido y es más, estoy en la edad de la revelación. A mi edad todo se ilumina. Todo se torna claro y podemos ver las cosas tal cual son, tal cual fueron y lo tontos que fuimos en un pasado. Ójala pudieramos saber que tanto vamos a ser en un futuro. Me conformo con imaginarme que seré aún más tonto. Quizá me enamore otra vez, quizá consiga trabajo, quizá me echen por no pagar la cuenta en un restaurante. Al menos tenemos al presidente para echarle la culpa, o a la bola de ilusos que votaron por él, o que nomás votaron.
Ójala no hayan perdido su tiempo leyendo esto, pero uds no se preocupen, sólo piensen que afuera sigue brillando el Sol, que hay más chicles negros en la banqueta, que los pájarillos siguen cantando, que se hacen más y más camisas con estampado del Che y su gorro. Ya saben, de esas cosas que le hacen bien al estomago de uno. Al fin y al cabo todos podemos dormir cantando una canción al final del día. Yo cantaré esa de Armstrong ¿y tú?
Hoy el día es tan claro como la noche, sólo vemos lo que es conveniente. Llevamos la vista inflada, de hecho todo inflamos, desde la conciencia y hasta las deudas. Todo excepto el porvenir.
Mi esposa me ha dejado, le dije que no quería tener un hijo en las condiciones en que están las hojas del periodico o el brillo de la pantalla a la hora de los noticieros. Ella anhela un hijo más que un anillo de bodas y así como así se acabó todo. Pero no me gustaría sentir la pena de ver a mi hijo secuestrado, o víctima de un asalto, o peor aún de un vicio. Pero creo que tengo que acostumbrarme a esa idea por que a las chamacas les baila la idea de tener niños y pues a mi me bailan las chamacas. Y por otro lado, no me gustaría andar solo por el mundo.
Tal vez esa sea otro síntoma de que no sé vivir. ¿Y cúal es la consecuencia del descuido en mi manera de vivir? En primera, siento que tengo una especie torcida de autismo. Hace unos días sólo he podido comunicarme exitosamente con el casero que me vino a cobrar la renta y ya lo puedo considerar amigo íntimo. Tengo en el bolsillo de mi camisa un boleto de cine con un garabato que intenta circular el número de la sala. Me debato un rato entre que si puedo saber la personalidad de la señorita que me vendió el boleto o que es imposible. Así que lo veo sin llegar a ninguna conclusión (muchas cosas pudieron incidir en la fabricación del garabato) y lo aviento a mi colección de boletos. Me frotó la frente, me inclino sobre un estado de somnolencia y de repente despierto. Frente a mí sigue prendida la televisión en el canal donde pasan al correcaminos y donde justo se están yendo a comerciales para anunciarme una crema para la calvicie, el spot es chistoso y me da tanta risa que se me ha olvidado que estoy viendo al coyote.
Soy la prueba viva de que algún sistema, de esos que indirectamente nos afecta, no funciona. Quizá el de justicia o el social. Hay tantas normas con la gente, sólo buscan excusas para evitar tener contacto con otros. He ahí el problema, nos hemos convertido en una sociedad tan extendida pero con un sólo centro, la propia individualidad. Sólo importamos nosotros. Las personas son medios, son contactos, son amistades que sirven para alhagarnos, elogiarnos, que están para divertirnos, para servirnos de compañía o de juguetes parlantes y fabrica de emociones y sentimientos. Nos importa tanto el dilema del yo ante los otros, los otros ante el yo... pero siempre yo.
Si hay algo que odio son aquellas personas que creen saber todo acerca de tí por que cometiste una equivocación en una sóla ocasión. No importa si te has aferrado al estudio, al trabajo todo el tiempo y el único día que decidiste faltar para liberar tensión... no, ya eres un inpuntual Doug, un irresponsable Doug. Les digo, las personas deberían de subestimarse un poco.
Sí, lo admito, no estoy acostumbrado a tener amigos.
Y esto es en lo que me ha convertido el nuevo siglo, un hermitaño que se sienta en su departamento a escribir pestes... Que me ha crecido la barba, que mi frente se frunce cada vez que amanece y que los dientes se coloran en cada lavada; pero sigo siendo tan lucido y es más, estoy en la edad de la revelación. A mi edad todo se ilumina. Todo se torna claro y podemos ver las cosas tal cual son, tal cual fueron y lo tontos que fuimos en un pasado. Ójala pudieramos saber que tanto vamos a ser en un futuro. Me conformo con imaginarme que seré aún más tonto. Quizá me enamore otra vez, quizá consiga trabajo, quizá me echen por no pagar la cuenta en un restaurante. Al menos tenemos al presidente para echarle la culpa, o a la bola de ilusos que votaron por él, o que nomás votaron.
Ójala no hayan perdido su tiempo leyendo esto, pero uds no se preocupen, sólo piensen que afuera sigue brillando el Sol, que hay más chicles negros en la banqueta, que los pájarillos siguen cantando, que se hacen más y más camisas con estampado del Che y su gorro. Ya saben, de esas cosas que le hacen bien al estomago de uno. Al fin y al cabo todos podemos dormir cantando una canción al final del día. Yo cantaré esa de Armstrong ¿y tú?
martes, 17 de marzo de 2009
Un ramo de rosas en el asiento trasero
La niña del semáforo entregaba un ramo de rosas al señor del carro amarillo huevo. Un pétalo se desprendió y cayó en el pavimento. Los carros pasaron y el viento elevó el pequeño huerfano hasta entrar por la ventanilla de un taxi. En el viajaba una señora joven que revisaba su agenda: el cumpleaños de una amigo de su hijo de siete años, la próxima semana tenía una entrevista con unos clientes, y el día siguiente tenía que ver a su ex-márido; eso le agobió y cerró la libreta de golpe, y de igual forma encerró entre sus páginas el pétalo de rosa que se había caído suavemente sobre el veinte de marzo.
El señor del carro amarillo huevo dejó el ramo de rosas en el asiento trasero del coche, éstas esperaban mientras el coche se mantenía en silencio, sólo se escuchaba y si acaso alguna de sus hojas lograba atisbar por la ventanilla al señor pasearse inquieto hasta la puerta principal de una casa, donde unos minutos despues salió una mujer que parecía haber perdido testigos. Despues de escudriñar los alrededores se metieron a la casa rápidamente.
Fue como todas las demás fiestas, un salón alquilado dónde un payaso entretenía a los niños y botanas a los padres que gozaban de un momento de sociedad que la paternidad y maternidad les podía dar. Era como matar dos pájaros de un tiro, desde que comenzó a trabajar, la señora joven que iba de pasajera en el taxi no había podido combinar el trabajo, su rol de madre y su circulo social. Esas fiestas eran la excusa perfecta, pero ese día no estaba de humor, sólo pensaba en el día de mañana, 20 de marzo, en el que vería despues de un par de meses a su ex-márido.
Todo pasó tan deprisa que sentía que no tuvo el tiempo para discutirse las razones, las causas de sus separación. Pero cuando recapacitó, los berrinches infantiles parecían tener más sentido que la situación en la que vivieron. Quizá un petálo seguía encerrado en su corazón, quizá una semilla esperando brotar.
En el sillón de la sala fue donde descansaron besos y caricias, deseos prohibidos y miradas complices. Era lo más accesible, no había tiempo para subir las escaleras, entrar al cuarto y destender la cama. El hombre del carro amarillo escuchó el coche del esposo de su amante y fue como una alarma para ambos. Salió por una ventana y corrió a su coche que estaba estacionado frente a la casa del vecino. Eran las ocho de la noche, era tarde, pero tenía las rosas, seguramente ese sería el pretexto perfecto, quedaría como un héroe, incluso tal vez (imagino) podría terminar con su esposa lo que empezó en la casa que acababa de dejar, los brazos que le seguían cubriendo la cabeza.
El día, la hora marcada llegó y la visita no fue del todo mal. Ellos hablaban sobre la escuela de su hija, sus planes, cosas de adultos, pero sus miradas trataban aspectos más sofisticados. Sus ojos fueron arqueólogos, descubriendo restos de una civilización antigua que aún tenía resonancia en su respiración, su palpitación, sus manos temblorosas, etc. La señora joven que viajaba en el taxi se levantó de la mesa para dejar la casa, se despidió de su ex-esposo, y él se despidió de su ex-esposa... quizá ambos se despedían de lo que ahora significaban para recuperar lo que eran en un pasado. Él cerró la puerta y levantó las tazas en las que se habían servido café, pero junto a una estaba la agenda de ella, no era nada extraño pues siempre fue muy desconcentrada.
Trató de evitarlo, pero no resistió y sus dedos se deslizaron por las páginas hasta el día de hoy, 20 de Marzo, donde alcanzaron a palpar un pétalo de rosa que aún le teñía un dejo de vida.
No hace falta decir que ambos, tanto el señor del carro amarillo huevo como el ex-esposo de la joven señora que viajaba en un taxi llegaron corriendo, uno a con su esposa, otro a con su ex-esposa. La diferencia radica en que uno recibió una cachetada y otro un abrazo, un beso, una mirada, un pétalo del alma.
El señor del carro amarillo huevo dejó el ramo de rosas en el asiento trasero del coche, éstas esperaban mientras el coche se mantenía en silencio, sólo se escuchaba y si acaso alguna de sus hojas lograba atisbar por la ventanilla al señor pasearse inquieto hasta la puerta principal de una casa, donde unos minutos despues salió una mujer que parecía haber perdido testigos. Despues de escudriñar los alrededores se metieron a la casa rápidamente.
Fue como todas las demás fiestas, un salón alquilado dónde un payaso entretenía a los niños y botanas a los padres que gozaban de un momento de sociedad que la paternidad y maternidad les podía dar. Era como matar dos pájaros de un tiro, desde que comenzó a trabajar, la señora joven que iba de pasajera en el taxi no había podido combinar el trabajo, su rol de madre y su circulo social. Esas fiestas eran la excusa perfecta, pero ese día no estaba de humor, sólo pensaba en el día de mañana, 20 de marzo, en el que vería despues de un par de meses a su ex-márido.
Todo pasó tan deprisa que sentía que no tuvo el tiempo para discutirse las razones, las causas de sus separación. Pero cuando recapacitó, los berrinches infantiles parecían tener más sentido que la situación en la que vivieron. Quizá un petálo seguía encerrado en su corazón, quizá una semilla esperando brotar.
En el sillón de la sala fue donde descansaron besos y caricias, deseos prohibidos y miradas complices. Era lo más accesible, no había tiempo para subir las escaleras, entrar al cuarto y destender la cama. El hombre del carro amarillo escuchó el coche del esposo de su amante y fue como una alarma para ambos. Salió por una ventana y corrió a su coche que estaba estacionado frente a la casa del vecino. Eran las ocho de la noche, era tarde, pero tenía las rosas, seguramente ese sería el pretexto perfecto, quedaría como un héroe, incluso tal vez (imagino) podría terminar con su esposa lo que empezó en la casa que acababa de dejar, los brazos que le seguían cubriendo la cabeza.
El día, la hora marcada llegó y la visita no fue del todo mal. Ellos hablaban sobre la escuela de su hija, sus planes, cosas de adultos, pero sus miradas trataban aspectos más sofisticados. Sus ojos fueron arqueólogos, descubriendo restos de una civilización antigua que aún tenía resonancia en su respiración, su palpitación, sus manos temblorosas, etc. La señora joven que viajaba en el taxi se levantó de la mesa para dejar la casa, se despidió de su ex-esposo, y él se despidió de su ex-esposa... quizá ambos se despedían de lo que ahora significaban para recuperar lo que eran en un pasado. Él cerró la puerta y levantó las tazas en las que se habían servido café, pero junto a una estaba la agenda de ella, no era nada extraño pues siempre fue muy desconcentrada.
Trató de evitarlo, pero no resistió y sus dedos se deslizaron por las páginas hasta el día de hoy, 20 de Marzo, donde alcanzaron a palpar un pétalo de rosa que aún le teñía un dejo de vida.
No hace falta decir que ambos, tanto el señor del carro amarillo huevo como el ex-esposo de la joven señora que viajaba en un taxi llegaron corriendo, uno a con su esposa, otro a con su ex-esposa. La diferencia radica en que uno recibió una cachetada y otro un abrazo, un beso, una mirada, un pétalo del alma.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Una corta historia sobre autobuses
Total el caso es que todo esto es mera (realidad) introducción para una historia que le paso a.... a... mmmm, al primo de un amigo del hermano de la novia de un vecino del compañero que se sentaba a un lado en la escuela de un amigo del cuñado de mi tia, hace mucho tiempo cuando ella tenía como veinte años y la historia era por lo menos diez años más vieja que ella y lo había leído de un diario que había encontrado en la habitación del novio de su hermana unos días despues de que ella le arrojará agua de jamaica en la cara, cuando el gritó como desesperado y la echó de su vida, mientras ella iba a pedirle perdón por lo ocurrido y por lo inconstante que era su carácter y un día antes de la despedida de soltero de un amigo de su escuela. Pero bueno, para no alargar tanto las cosas esta es la historia:
Caminé hasta cansarme media avenida carranza, la que sale del centro y se estira hasta el deportivo donde iba a encontrarme con Adriana. Una chica linda, despeinada y con los ojos negros tan grandes que te perdías en ellos. Jugaba tenis y era señorita 10 en mi clase de física, pero lo que les contaré es acerca del tipo que tenía justo delante de mi en la parada de autobus. Era un señor grande con una camisa que hacía uso te todos y cada uno de los botones, incluso de los chiquititos que sostienen las puntas del cuello. Su cabello era canoso y relamido con gel barato (esto lo digo por que estaba tieso y se le despuntaba uno que otro mechón). Era de esas personas con la frente adelantada que le sombrea los ojos cuando está en el centro del cielo. Llegó el autobus, y me fui.Todos los días a la misma hora, estaba ahí sentado ese mismo señor sin hacer o decir nada. A los cinco días me quedé un buen rato junto a él, esperando su mismo camión. Nunca llegó. pasaron todas las rutas y él nunca se movió, incluso daba la sensación de que no pestañaba, pero sí que lo hacía.
-¿espera algún camión?
-no, sólo espero.
-pero, ¿qué más puede esperar en una parada de autobus? -le volví a preguntar.
-jovensito, los camiones guardan mucha sabiduría en ellos, he aprendido mucho de sólo verlos más de lo que obtuve al subirme.
Ahora sí lo daba por loco y me ajustaba mi mochila al hombro y voltee a ver hacia ambos lados de la calle, no había señales de un camión, pero aún no era tarde. Entonces fue cuando lo sentí, la curiosidad no me dejaba tranquilo.
-pero, ¿qué es eso que puede aprender?
Él giró la cabeza por primera vez en nuestra conversación, con una sonrisa escondía todo un cosmos de secretos. -Debes prometer guardar la sabiduría del camión. Me ha costado largas horas de espera, días de meditación y ascetismo urbano.
Entendí de lo que me dijo, lo de largas horas de espera por que lo había visto, pero en fin, terminé aceptando.
- Verás, ¿qué quieres aprender de la vida?, todo te lo dice el camión. El amor seguramente. El amor es como un camión, nunca sabes cuando se va a pasar por tu parada, pero eres conciente de que algún momento lo tendrá que hacer... y lo esperas... lo esperas tanto que piensas que todas las personas nacen sólo para esperarlo. -su mirada se enganchó en alguna imagen que sólo él podía ver, pero yo tambien podía sentir.
Ese día no dijo nada más, pero volví al siguiente y me llamó "mi pequeño discipulo de las verdades del camión", esta vez habló de lo social, de la vida misma: el tiempo pasa esperando a que nos llegue el momento de tomar el camión y partir a rutas desconocidas. Otro día me comentó sobre el fracaso y el triunfo: uno se puede dormir en el camión, he visto gente que se baja apurada pidiendo rápidas indicaciones para volverse al camino que dejó pasar. ¿no es lo que nos pasa muchas veces? Pero no hay que dejarse vencer, hay que subir de nuevo al camión y retomar el rumbo.
Cada vez que lo dejaba, el camión al que me subía lo sentía extrañamente familiar, como cuando ves un libro pensando "qué me querrá contar". Lo llegué a ver de una forma diferente de la que nunca le había visto. Quería ver más allá, ver como veía él, pero no lo lograba por que según el: "es imposible dentro, tienes que estar afuera, adentro te absorbe la gente y el escandalo, es igual como en la vida social, muchas veces te abruma.
Lo mio con Adriana nunca paso de ser una amistad, quizá ella no subía al mismo camión que yo, quizá seguía esperando. Ese fue el día de mi iluminación y estaba a punto de compartirla con mi amigo cuando encontré a otra persona en su lugar. Llevaba uniforme blanco y una chamarra encima.
Cuando me le quedé mirando intrigado se volvió a mí y me preguntó si me llamaba Bernardo, como en efecto me llamo.
-Toma -me dió una hoja doblada- ayer un anciano intentó cruzar la calle y un camión lo arroyó, en la ambulancia vocífero algunas cosas que están apuntadas en la hoja, tambien él como podía dártela.
Terminó de decir eso y se fue, aunque yo percibí una mirada segundos antes de su partida. La mia se estaba despidiendo de una lágrima y estaba prendida en la carta:
"Estaba del otro lado de la calle mi joven discipulo, la mujer más hermosa que había visto. Esta será tu última lección y tambien un deseo: ójala el amor no llegue o se vaya de esta forma a tu vida".
Como siempre, la lluvia, compañera de grandes decepciones y frío consuelo del desamparado no tardó en llegar, lo que sí tardó fue el camión que aunque había un letrero indicando que pasaba cada quince minutos, al final de cuentas "eso es en teoría, pero el camión pasa cuando se le da la gana", como habría dicho él.
Más tarde me enteré de quién era la mujer al otro lado de la calle, pero eso es otra historia.
martes, 18 de noviembre de 2008
Caida en picada de un pensamiento
Cuando me levanté hoy en la mañana recordé la luz. Había olvidado su aspecto y su calidez, mis sueños me parecieron eternos y todo sucedía en penumbras.
En mi sueño, la calle tenía un matiz espectral, parecía estar todo cubierto por una delgada telaraña. Lo sentí como un fantasma que cobijaba todo el espacio. Ahí, la luz roja nos impedía cruzar. Los que esperábamos llevábamos nuestras máscaras para respirar y nuestro vestir usual; al menos eso era lo que creía hasta que cambió la luz y la gente avanzó.
Entonces la pude ver y ella a mi. Apenas recuerdo su vestido blanco, pero tengo memoria de sus cabellos que se volaban imitando al viento; pero todo lo demás, los árboles, las faldas de las mujeres, el pelaje de los animales, las banderas en los edificios, todo permanecía inmóvil, quieto y sin señal de brisa.
No me dijo nada, sólo mantenía una mirada directa cuando todas las demás personas pasaban ensimismados. Fue la mirada más real que había percibido en un sueño. Había algo en su semblante, algo metafísico, meta-onírico, que me invadió, a pesar de estar dormido, mi cuerpo en forma de un escalofrío. Era inquietante como nada en ella parecía tener expresión, salvo por sus ojos. Me perturbó al punto de abrir los ojos y llenarme de golpe con la luz de la mañana que se filtraba desde mi ventana.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Días pesados.
4
burbujas y comentarios!!
etiquetas
diario,
Pedazos de vida
Éstos últimos dos días, desde que empezó la semana, ha sido una serie de películas de acción de peso pesado en vivo y a todo color. Desde el fin de semana; tuve que ayudar a unos amigos para una grabación, donde debuté como actor, en la que tenían que llevar una historia que incluyera un choque de autos y llamadas telefonicas. Ese no era el problema, si no que se le sumaba el trabajo de Adobe Illustrator que había dejado pasar como rebaño por el redil, hasta que me di cuenta que eran demasiadas ovejas que trasquilar.
Como decía, estas películas que viví fueron "Duro de trazar" en primer lugar. Lástima que no era Bruce Willis, si no, hubiera exterminado la amenaza "trazativa" en un abrir y cerrar de heridas. Trazar una chica emo, varios objetos de milicia medieval y un Sam Bigotes con las pistolas desenfundadas fue todo un reto. Pero aprendí mucho acerca de la vida. A lo mejor me pasó como a los marihuanos que de tanto contacto con la hierba sólo hablan y meditan de ello -ninguna experiencia al respecto-. Pero llegué a la conclusión de que la vida es como un trazo en illustrator. Todo se trata de ir acomodando los nodos a través de un camino marcado, lo que todos conocen con el simpático nombre de Destino, puedes apegarte al dibujo, o puedes trazar muy alejado de él, la mayoría de las veces se puede reparar los nodos, otras veces sólo cabe eliminarlos. La analogía es de libre interpretación -sin criticar, no tenía nada más que hacer, uno se pone a divagar en momentos como esos-, aunque me gustaría saber si están de acuerdo.
Terminé a las cinco de la mañana o más, si cuenta que seguía trazando mientras dormía. Ese día no fui a la escuela (se traduce en que perdí tres clases).
Otra cosa interesante de tener una tarea que no es difícil ni complicada, sino más bien tediosa y tardada, es el soundtrack de la película de acción. En mi caso no hubieron los clásico redobles de tambores y guitarras virtuosas, salvo por Joe Satriani, sino que bajé unos boleros muy buenos y escuché las canciones por primera vez de Lila Downs, de la que ya había escuchado pero nada más.
Me gustó mucho la forma de adoptar la cultura méxicana aún cuando pudo optar por su otra mitad gabacha. México necesita intimar con su cultura, identificarse con su pintura, su música y su cine, y las otras artes. Muchas veces se desprecia nuestra propia identidad, rasgos distintivos que nos separan del norte, del sur y del resto del mundo. Gracias Lila Downs por escoger al México mágico que en ocasiones no nos atrevemos a conocer.
Segunda película; esta vez era una mezcla de drama con cine de terror, "La cartera llama dos veces". El título original no es de terror (el cartero llama dos veces), pero cuando es tu cartera la que se pierde, se convierte en una pesadilla en la calle del infierno. Estábamos grabando y me la quité del pantalón en casa de un amigo para comodidad. Al término del día ya nos encontrábamos retirados y el amigo con el que venía se tenía que ir, entonces le comenté al de la casa que me cuidará mi cartera. Esa fue la primera llamada, pude haber hecho y dicho muchas cosas para que no pasara lo que ocurrió, pero como buen efecto mariposa, ocurrió. Al día siguiente todos se fueron a grabar otro segmento, incluso las personas con las que vivo, a las que en el transcurso de la tarde se les dio mi cartera para que me la trajeran y ups! se les perdió. Lo peor es que dicen que se les quedó en la casa del mismo amigo, pero con la diferencia de que ahora no la encuentran.
Qué interesante se desenvuelven los hechos y aún más estrésante es cómo se envuelven mis nervios, estaba apunto de estallar de rabia: mis identificaciones, tenía cien pesos... total, no tenía tarjetas de crédito o algo por el estilo y el banco me permitió retirar. Lo peor que pasó es que ahora no puedo tener coche en Mérida por la licencia y que mi identidad no es comprobable. -Rayos-
Ayer fue menos agobiante y más entretenido ya que esteralicé mi propia versión de Arma Mortal, mucho mejor que Mel Gibson, en Lectura Mortal 2. Es la segunda vez que dejó para el último momento la lectura de Análisis Literario. Ésta vez era "El Ocho" de Catherine Neville. Había leído 50 páginas de 619, y aunque no lo acabé de la noche a la mañana y hoy fue el examen, adelanté muchísimo y creo obtener buen promedio. Sólo me salté la pregunta acerca del final. Y ahora estoy aqui terminando esta entrada para comenzar con la nueva tarea de Illustrator, es ahora que reflexiono mejor y comprendó el verdadero título de los trabajos escolares: "La historia sin fin", aka "la historia interminable", aka "Los trazos interminables", aka "las grabaciones sin fin", aka "la entrada del blog pezenlacabeza.blogspot.com sin fin".....
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Un tonto encuentro con la realidad.
Los pueblos estaban en guerra y el mas poderoso como de costumbre desbarató al otro sin piedad. Las calles ahumaban, las casas flaqueaban como si se fueran a derrumbar si aun no estaban en el suelo, rocas nada mas. Pero entre toda esa crueldad sin sentido una familia intentaba escapar sólo con lo necesario: una cantimplora repleta de agua, el perro, comida ( y el perro), poca ropa y por último la televisión. De todo lo que pudieron recoger en su sálida a las desoladas avenidas y escabullirse como roedores a traves de los callejones, el padre de familia tomó la televisión sin siquiera pensarlo una vez; nada de: me pesará en el camino, se puede romper, etc. Únicamente dio alarma a su familia e instantanemente ya tenía el artefacto cargada como un bebé. Ninguno de los integrantes protestó, ni siquiera el pequeño al que le salieron ampollas de tanto correr.
Iban dando vuelta en una esquina y un soldado enemigo les salió al encuentro. Despues de disputar un rato con la familia para llevarselos como prisioneros y al ver el cuidado que el padre tenía por el televisor le dejó la elección al señor de la casa: "Decide, tu familia y el aparato". Terminaba de hablar cuando se dio cuenta de lo que por impulso había ordenado, se jugaba su reputación con aquellas palabras dándose cuenta que era muy tonto lo que le pedía al hombre. Para su sorpresa el padre de la familia titubeó. Llevó la mirada hacia su familia, la mujer extrañada, los hijos esperanzados, pero... pero la televisión...
Unos minutos despues de que el hombre dejó de ver su reflejo en la pantalla que aún conservaba el brillo, los botones elegantemente dispuestos y el control ajustado con cinta adhesiva adquirió una postura decisiva. "Elijo la televisión".
El acto fue tomado por inhumano y casi es condenado. Todo esto se supo despues de la guerra, tanto la señora como el soldado, que para ese entonces ya eran marido y mujer, dieron su testimonio a las autoridades y medios de comunicación. Éstos últimos no desaprovecharon la oportuidad y lo contactaron para hacerle la pregunta que estaba en la mente de todos, ¿por qué lo hizo?. Entre flashazos de cámaras y microfonos el señor dijo con firmeza: La televisión era lo que nos unía como familia.
La reportera habló frente a la cámara: El señor ha declarado lo que con anterioridad expuso su ex-esposa, justificando el hecho en que la familia se juntaba en las tardes para ver los programas de televisión una vez que llegaban de distintas actividades, sin la televisión, admitió, perdería a su familia. Un hecho que quizá quedará en nuestras memorias unos dias más recordandolo como uno de los actos de estupidez más grandes de la historia. Reportando para el canal....
Iban dando vuelta en una esquina y un soldado enemigo les salió al encuentro. Despues de disputar un rato con la familia para llevarselos como prisioneros y al ver el cuidado que el padre tenía por el televisor le dejó la elección al señor de la casa: "Decide, tu familia y el aparato". Terminaba de hablar cuando se dio cuenta de lo que por impulso había ordenado, se jugaba su reputación con aquellas palabras dándose cuenta que era muy tonto lo que le pedía al hombre. Para su sorpresa el padre de la familia titubeó. Llevó la mirada hacia su familia, la mujer extrañada, los hijos esperanzados, pero... pero la televisión...
Unos minutos despues de que el hombre dejó de ver su reflejo en la pantalla que aún conservaba el brillo, los botones elegantemente dispuestos y el control ajustado con cinta adhesiva adquirió una postura decisiva. "Elijo la televisión".
El acto fue tomado por inhumano y casi es condenado. Todo esto se supo despues de la guerra, tanto la señora como el soldado, que para ese entonces ya eran marido y mujer, dieron su testimonio a las autoridades y medios de comunicación. Éstos últimos no desaprovecharon la oportuidad y lo contactaron para hacerle la pregunta que estaba en la mente de todos, ¿por qué lo hizo?. Entre flashazos de cámaras y microfonos el señor dijo con firmeza: La televisión era lo que nos unía como familia.
La reportera habló frente a la cámara: El señor ha declarado lo que con anterioridad expuso su ex-esposa, justificando el hecho en que la familia se juntaba en las tardes para ver los programas de televisión una vez que llegaban de distintas actividades, sin la televisión, admitió, perdería a su familia. Un hecho que quizá quedará en nuestras memorias unos dias más recordandolo como uno de los actos de estupidez más grandes de la historia. Reportando para el canal....
martes, 5 de agosto de 2008
Cabeza Volatil
Bueno, festejando 100 entradas!
Dejo el link de una historia en audio experimental realizada para una tarea de la materia "Producción Radiofónica". El trabajo consistía en narrar una historia usando para esto sólo sonidos. Lo que escuchen son sonidos grabados en el ambiente y modulados a mi antojo en Adobe Audition, una de mis tareas favoritas.
Los detalles están en la página, es un servidor para publicar podacasts.
CABEZA VOLATIL
Dejo el link de una historia en audio experimental realizada para una tarea de la materia "Producción Radiofónica". El trabajo consistía en narrar una historia usando para esto sólo sonidos. Lo que escuchen son sonidos grabados en el ambiente y modulados a mi antojo en Adobe Audition, una de mis tareas favoritas.
Los detalles están en la página, es un servidor para publicar podacasts.
CABEZA VOLATIL
viernes, 18 de abril de 2008
Metamorfosis
Ahora soy un anciano. Una persona llena a más no poder de horas y recuerdos que me nublan la vista, el cabello y dejan marcas por toda la cara.
Miro por la ventana, pero no hacía la calle, el parque o algún lote baldío; simplemente contemplo la luz que se filtra por la cortina blanca y delgada, casi transparente.
Ahora he aprendido a ser sumiso ante la vida y el tiempo, esa es mi postura. Ya no erguido como un adolescente rebelde, ni como un adulto en actitud soberbia, ahora resbalo por el peso de la senectud.
Mi caminar se ha hecho prudente, por no decir lento, podría describirlo como discreto también, tanto que podría repasar las etapas de mi vida en cada paso, mi niñez en el primero hasta llegar al baño donde reflexiono sobre mi estado actual. Al ir a la cocina, un recorrido desde mi cuarto mas distante que ir al sanitario, podría ir en pensamientos aún más allá, al futuro...mi futuro. Pero me oprimo al pensar que lo más probable son cosas desastrosas: una nueva disfuncionalidad, o la misma muerte (¿quién desea pensar eso mientras revisa la nevera en la cocina?).
Aunque con ambas, se demuestra que vivir no ha perdido su encanto. Con la primera, como siempre seguiría descubriendo cosas nuevas y experimentando diferentes sensaciones, aunque todas estén en el marco del dolor. Con la segunda, la vida no renuncia a su toque impredecible.
Sólo entonces me dejo seducir por esa brisa fresca de invierno que me hace notar que aún no he perdido mis huesos, donde me acomodo en mi silla mesedora para escuchar a María Callas y el nóstalgico tango de Carlos Gardel.
Ellos con su canto, desmienten la mortalidad humana y me hacen desear ser esa canción inmortal que vuela por el viento a través de las décadas y las almas.
Ahí termina mi día, fresca por toda partes, al oido y al cuerpo; pensando que aún los mas viejos tienen toda una vida por delante. ¿Qué vida si ésta se encuentra pendiendo de un hilo?
Debo recoredarles que hay vidas que duran apenas unos segundos, un minuto, un año. O bien, si eso no les convence, todavía queda el argumento de lo que viene despues de este momento... lo eterno.
Por ello, dejé de ser un anciano, ahora soy inmortal. La vida apenas comienza.
Miro por la ventana, pero no hacía la calle, el parque o algún lote baldío; simplemente contemplo la luz que se filtra por la cortina blanca y delgada, casi transparente.
Ahora he aprendido a ser sumiso ante la vida y el tiempo, esa es mi postura. Ya no erguido como un adolescente rebelde, ni como un adulto en actitud soberbia, ahora resbalo por el peso de la senectud.
Mi caminar se ha hecho prudente, por no decir lento, podría describirlo como discreto también, tanto que podría repasar las etapas de mi vida en cada paso, mi niñez en el primero hasta llegar al baño donde reflexiono sobre mi estado actual. Al ir a la cocina, un recorrido desde mi cuarto mas distante que ir al sanitario, podría ir en pensamientos aún más allá, al futuro...mi futuro. Pero me oprimo al pensar que lo más probable son cosas desastrosas: una nueva disfuncionalidad, o la misma muerte (¿quién desea pensar eso mientras revisa la nevera en la cocina?).
Aunque con ambas, se demuestra que vivir no ha perdido su encanto. Con la primera, como siempre seguiría descubriendo cosas nuevas y experimentando diferentes sensaciones, aunque todas estén en el marco del dolor. Con la segunda, la vida no renuncia a su toque impredecible.
Sólo entonces me dejo seducir por esa brisa fresca de invierno que me hace notar que aún no he perdido mis huesos, donde me acomodo en mi silla mesedora para escuchar a María Callas y el nóstalgico tango de Carlos Gardel.
Ellos con su canto, desmienten la mortalidad humana y me hacen desear ser esa canción inmortal que vuela por el viento a través de las décadas y las almas.
Ahí termina mi día, fresca por toda partes, al oido y al cuerpo; pensando que aún los mas viejos tienen toda una vida por delante. ¿Qué vida si ésta se encuentra pendiendo de un hilo?
Debo recoredarles que hay vidas que duran apenas unos segundos, un minuto, un año. O bien, si eso no les convence, todavía queda el argumento de lo que viene despues de este momento... lo eterno.
Por ello, dejé de ser un anciano, ahora soy inmortal. La vida apenas comienza.
jueves, 21 de junio de 2007
Los motivos del lobo
Los Motivos del Lobo
"El varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís, está con un rudo y torvo animal, bestia temerosa, de sangre y de robo,las fauces de furia, los ojos de mal:el lobo de Gubbia, el terrible lobo..."
Rubén Darío plasma en este poema la visión de S. Francisco de Asis, ademas de dar un sentido más animal al humano y al animal mas humano. Un poema que siempre me hace reflexionar, y aunque no soy católico, me encanta este poema. En el poema hace una narración a una historia tan conmovedora como verosímil. De un lobo que es acusado de atacar y provocar a un pueblo: "Rabioso ha asolado los alrededores, cruel ha deshecho todos los rebaños" Y a pesar de la lucha contra el fiero animal no lo pueden cazar "Fuertes cazadores armados de hierrosfueron destrozados. Los duros colmillosdieron cuenta de los más bravos perros,como de cabritos y de corderillos."
Es entonces cuando el señor Francisco de Asis: "Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera" para hablar con el y reprenderlo acerca de su comportamiento agresivo."El varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís, está con un rudo y torvo animal, bestia temerosa, de sangre y de robo,las fauces de furia, los ojos de mal:el lobo de Gubbia, el terrible lobo..."
Rubén Darío plasma en este poema la visión de S. Francisco de Asis, ademas de dar un sentido más animal al humano y al animal mas humano. Un poema que siempre me hace reflexionar, y aunque no soy católico, me encanta este poema. En el poema hace una narración a una historia tan conmovedora como verosímil. De un lobo que es acusado de atacar y provocar a un pueblo: "Rabioso ha asolado los alrededores, cruel ha deshecho todos los rebaños" Y a pesar de la lucha contra el fiero animal no lo pueden cazar "Fuertes cazadores armados de hierrosfueron destrozados. Los duros colmillosdieron cuenta de los más bravos perros,como de cabritos y de corderillos."
-Francisco con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: -"¡Paz, hermano lobo!"
Pero el lobo le dio sus razones, que tenia hambre y hacia frio, a la vez se quejó de la actitud del hombre que caza y mata sin teniendo de comer y sin hacerle falta. Fue cuando le pidió que volviera a comer de los ganados del pueblo por que se asustan y les enoja.
El lobo tendió la pata al hermanode Asís,
que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La guente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, bajo la testa, quieto lo seguía
como un can de casa, o como un cordero."
si quieres continuar la lectura del poema te aconsejo una página, donde a la vez lo puedes escucharlo:
Los motivos del Lobo.
por cierto, no olvides tus comentarios! grx.
jueves, 7 de junio de 2007
El camino ya esta hecho!
"Estaban a punto de aventurarse a través de la selva, en eso el chico dijó: -¿cómo vamos a pasar? la vegetación es espesa y abundante, no hay ningún camino hecho. El hombre de edad se le quedó viendo un rato sin vacilar, luego le arrebató el machete y se pusó delante de el enfrente de la selva sin entrada; -si crees que no hay camino a seguir....sígueme!"
Este relato es solo una métafora que escribí para agradecer a todas las personas mayores, como mis abuel@s y sus padres, que nos han enseñado la senda por la que debemos tomar. Como ese caminante viajero con la enorme mochila al hombro que va, sin rumbo definido, a enfrentarse con el mundo; así somos arrojados nosotros a la adolescencia, a la vida. lo bueno es que en ese viaje, en ese trayecto, existen guías, personas a quien preguntarle la siguente parada del tren, los lugares que tenemos que visitar, nos advierten a no tropezar con una pierdra, no chocar con las telarañas y no espinarse con esos arbustos.
Este relato es solo una métafora que escribí para agradecer a todas las personas mayores, como mis abuel@s y sus padres, que nos han enseñado la senda por la que debemos tomar. Como ese caminante viajero con la enorme mochila al hombro que va, sin rumbo definido, a enfrentarse con el mundo; así somos arrojados nosotros a la adolescencia, a la vida. lo bueno es que en ese viaje, en ese trayecto, existen guías, personas a quien preguntarle la siguente parada del tren, los lugares que tenemos que visitar, nos advierten a no tropezar con una pierdra, no chocar con las telarañas y no espinarse con esos arbustos.
Yo aconsejó que busquén el consejo siempre, de alguién que haya llevado el machete en sus manos delante de ustedes, aunque sea por diferencias de edad muy insignificantes, todos nos enseñan cosas importantes que sin duda podemos aprender solos a través de la experiencia, pero, por que no, evitarnos salir lesionados, picoteados, arañados o envenenados (simbolicamente). que la paz sea con todos ustedes y que Dios les bendiga.
martes, 1 de mayo de 2007
Pedazos de vida
0
burbujas y comentarios!!
etiquetas
Pedazos de vida
Hola esta es una nueva sección y se trata de cosas o anécdotas que personas me mandan para poner en este espacio. Ustedes tambien me pueden mandar sus anecdotas a: mzaverde@gmail.com. historias que hicieron girar tu vida repentinamente. mas adelante los ublicaremos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)