Es bien sabido por todos que el pasatiempo favorito de las chicas es visualizarse a su hombre ideal. Y no faltan autores listos que se vuelven millonarios a costa de ese factor. Uno de esos casos es la escritora S. Meyer, autora de la serie Crepúsculo o Twilight si queremos ir al título original. Aquí nos encontramos con una revisión a Bram Stocker y un quítate que ahí te voy. Ese conde Drácula, frio y resentido está de lujo pero, ¿sabes que? Como que le falta algo… a si, el “Amarican way” (el estilo americano). Entonces tradujo está sinfonía de horror para un contexto digamos más "chic".
Las mujeres enloquecieron por el actor, pero quizá también por la carga simbólica que el personaje al que protagonizó le confiere. Es un tipo perfecto, hasta te sirve de accesorio a la luz del sol. Si, Edward Cullen (vampiro protagonista de la serie de Crepùsculo) es atlético, guapo, brilla en el sol, da seguridad, está cuando lo necesitas, te escucha y todas las características que tienen los vampiros en onda y por ende las parejas perfectas de las chicas.
Y es aquí donde construyo el dialogo entre la novela y la canción donde si de buscar perfección se trata, el amigo del cantante al parecer también encontró a la chica ideal. La canción es "te compró a tu novia" y la autoría me parece que es de Ramón Orlando. En ella el autor figura como uno de los recientes... teóricos acerca de la idealización masculina hacia una mujer perfecta, obviamente disfrazándolo con un tono guapachoso para el deleite de todos.
Él nos dice que una mujer ideal es aquella que es “linda y apasionada, y es buena y adinerada, no cela nunca por nada y sabe hacerlo todo en la casa”. Una estrofa donde como lata de embutido nos trae superioridad de género o machismo, pensamiento posesivo y el peso materialista sobre lo humano. En pocas palabras, ésta chica ideal es una idea tan reveladora como lo es de aterradora.
Y sólo por poner unas más: “No sale ni a la esquina, no habla con la vecina, no gasta y economiza y todo lo resuelve tranquila”.
Y con chicas así ¿para qué quieres una pareja?... ¿verdad?
Mi conclusión, para despejar este choque de géneros, se define con que es ilusorio e inútil arrojar la piedra al agua y desear una pareja tan perfecta como las de estos ejemplos. Primero porque son las debilidades del otro que permiten que los dos se complementen y segundo por el simple hecho de que no existen y si los fabricaran así sería la cosa más aburrida del mundo. Siempre tratamos de buscar la perfección pero sabemos que no la vamos a encontrar por eso idealizamos, para poder comparar atributos, el problema está cuando otros (los autores referidos por ejemplo) hacen esa tarea por nosotros. Por eso no hay que dejar que quieran comercializar con nosotros vendiéndonos sus ideas baratas sobre las cosas.