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lunes, 7 de septiembre de 2009

Lo perfecto es lo de todos los días

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Ramon Orlando y su banda Escuchar la radio mientras manejas tiene muchas consecuencias. Aunque no hablaré acerca de sus desventajas, sino de lo bueno que esta actividad puede dejar. Desde encontrar un buen chachachá hasta aprender de algún poeta francés que en tu vida volverás a escuchar. Algo parecido me pasó la otra vez que escuchaba una estación de música cultural, aùn me debato si fue una de esas ventajas, cuando me topé con una canción que bien se podría usar como defensa cuando la literatura feminista se desborda sobre la conciencia popular.

Es bien sabido por todos que el pasatiempo favorito de las chicas es visualizarse a su hombre ideal. Y no faltan autores listos que se vuelven millonarios a costa de ese factor. Uno de esos casos es la escritora S. Meyer, autora de la serie Crepúsculo o Twilight si queremos ir al título original. Aquí nos encontramos con una revisión a Bram Stocker y un quítate que ahí te voy. Ese conde Drácula, frio y resentido está de lujo pero, ¿sabes que? Como que le falta algo… a si, el “Amarican way” (el estilo americano). Entonces tradujo está sinfonía de horror para un contexto digamos más "chic".

Las mujeres enloquecieron por el actor, pero quizá también por la carga simbólica que el personaje al que protagonizó le confiere. Es un tipo perfecto, hasta te sirve de accesorio a la luz del sol. Si, Edward Cullen (vampiro protagonista de la serie de Crepùsculo) es atlético, guapo, brilla en el sol, da seguridad, está cuando lo necesitas, te escucha y todas las características que tienen los vampiros en onda y por ende las parejas perfectas de las chicas.

Y es aquí donde construyo el dialogo entre la novela y la canción donde si de buscar perfección se trata, el amigo del cantante al parecer también encontró a la chica ideal. La canción es "te compró a tu novia" y la autoría me parece que es de Ramón Orlando. En ella el autor figura como uno de los recientes... teóricos acerca de la idealización masculina hacia una mujer perfecta, obviamente disfrazándolo con un tono guapachoso para el deleite de todos.
Él nos dice que una mujer ideal es aquella que es “linda y apasionada, y es buena y adinerada, no cela nunca por nada y sabe hacerlo todo en la casa”. Una estrofa donde como lata de embutido nos trae superioridad de género o machismo, pensamiento posesivo y el peso materialista sobre lo humano. En pocas palabras, ésta chica ideal es una idea tan reveladora como lo es de aterradora.
Y sólo por poner unas más: “No sale ni a la esquina, no habla con la vecina, no gasta y economiza y todo lo resuelve tranquila”.
Y con chicas así ¿para qué quieres una pareja?... ¿verdad?

Mi conclusión, para despejar este choque de géneros, se define con que es ilusorio e inútil arrojar la piedra al agua y desear una pareja tan perfecta como las de estos ejemplos. Primero porque son las debilidades del otro que permiten que los dos se complementen y segundo por el simple hecho de que no existen y si los fabricaran así sería la cosa más aburrida del mundo. Siempre tratamos de buscar la perfección pero sabemos que no la vamos a encontrar por eso idealizamos, para poder comparar atributos, el problema está cuando otros (los autores referidos por ejemplo) hacen esa tarea por nosotros. Por eso no hay que dejar que quieran comercializar con nosotros vendiéndonos sus ideas baratas sobre las cosas.

sábado, 8 de agosto de 2009

Pesa el pesimismo (presa del pesimismo)

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Me han obligado a confesar una verdad atroz: No sé vivir. Aún así ¿quién vive en estos dias? Esa canción de Louis Armstrong es díficil de recordar, sobre todo aquella frase de que es un mundo maravilloso. Quizá lo sea, pero si lo vieramos como forma y fondo, desde la forma es bellísimo, el fondo es insulso. La cosa es que creo que necesito un vicio para fatigar mi ansiedad, pienso en el cigarro pero es un hábito que considero tonto. No, un vicio no, que idea más tonta; mejor me convendría másticar un chicle.
Hoy el día es tan claro como la noche, sólo vemos lo que es conveniente. Llevamos la vista inflada, de hecho todo inflamos, desde la conciencia y hasta las deudas. Todo excepto el porvenir.

Mi esposa me ha dejado, le dije que no quería tener un hijo en las condiciones en que están las hojas del periodico o el brillo de la pantalla a la hora de los noticieros. Ella anhela un hijo más que un anillo de bodas y así como así se acabó todo. Pero no me gustaría sentir la pena de ver a mi hijo secuestrado, o víctima de un asalto, o peor aún de un vicio. Pero creo que tengo que acostumbrarme a esa idea por que a las chamacas les baila la idea de tener niños y pues a mi me bailan las chamacas. Y por otro lado, no me gustaría andar solo por el mundo.

Tal vez esa sea otro síntoma de que no sé vivir. ¿Y cúal es la consecuencia del descuido en mi manera de vivir? En primera, siento que tengo una especie torcida de autismo. Hace unos días sólo he podido comunicarme exitosamente con el casero que me vino a cobrar la renta y ya lo puedo considerar amigo íntimo. Tengo en el bolsillo de mi camisa un boleto de cine con un garabato que intenta circular el número de la sala. Me debato un rato entre que si puedo saber la personalidad de la señorita que me vendió el boleto o que es imposible. Así que lo veo sin llegar a ninguna conclusión (muchas cosas pudieron incidir en la fabricación del garabato) y lo aviento a mi colección de boletos. Me frotó la frente, me inclino sobre un estado de somnolencia y de repente despierto. Frente a mí sigue prendida la televisión en el canal donde pasan al correcaminos y donde justo se están yendo a comerciales para anunciarme una crema para la calvicie, el spot es chistoso y me da tanta risa que se me ha olvidado que estoy viendo al coyote.

Soy la prueba viva de que algún sistema, de esos que indirectamente nos afecta, no funciona. Quizá el de justicia o el social. Hay tantas normas con la gente, sólo buscan excusas para evitar tener contacto con otros. He ahí el problema, nos hemos convertido en una sociedad tan extendida pero con un sólo centro, la propia individualidad. Sólo importamos nosotros. Las personas son medios, son contactos, son amistades que sirven para alhagarnos, elogiarnos, que están para divertirnos, para servirnos de compañía o de juguetes parlantes y fabrica de emociones y sentimientos. Nos importa tanto el dilema del yo ante los otros, los otros ante el yo... pero siempre yo.

Si hay algo que odio son aquellas personas que creen saber todo acerca de tí por que cometiste una equivocación en una sóla ocasión. No importa si te has aferrado al estudio, al trabajo todo el tiempo y el único día que decidiste faltar para liberar tensión... no, ya eres un inpuntual Doug, un irresponsable Doug. Les digo, las personas deberían de subestimarse un poco.
Sí, lo admito, no estoy acostumbrado a tener amigos.

Y esto es en lo que me ha convertido el nuevo siglo, un hermitaño que se sienta en su departamento a escribir pestes... Que me ha crecido la barba, que mi frente se frunce cada vez que amanece y que los dientes se coloran en cada lavada; pero sigo siendo tan lucido y es más, estoy en la edad de la revelación. A mi edad todo se ilumina. Todo se torna claro y podemos ver las cosas tal cual son, tal cual fueron y lo tontos que fuimos en un pasado. Ójala pudieramos saber que tanto vamos a ser en un futuro. Me conformo con imaginarme que seré aún más tonto. Quizá me enamore otra vez, quizá consiga trabajo, quizá me echen por no pagar la cuenta en un restaurante. Al menos tenemos al presidente para echarle la culpa, o a la bola de ilusos que votaron por él, o que nomás votaron.

Ójala no hayan perdido su tiempo leyendo esto, pero uds no se preocupen, sólo piensen que afuera sigue brillando el Sol, que hay más chicles negros en la banqueta, que los pájarillos siguen cantando, que se hacen más y más camisas con estampado del Che y su gorro. Ya saben, de esas cosas que le hacen bien al estomago de uno. Al fin y al cabo todos podemos dormir cantando una canción al final del día. Yo cantaré esa de Armstrong ¿y tú?

viernes, 29 de mayo de 2009

A veces se nos nubla la vista

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La naturaleza de los fenómenos del universo corresponde a cuestiones científicas. Sólo podemos quedarnos con las consecuencias de todo el entramado de sucesos que nos destrozan un día o bien, nos ayudan. Aunque son pocas las ocasiones en que la casualidad (si lo queremos llamar de una forma, aunque sea la más ingenua de todas), nos conduce hacía destinos favorables.

Un ejemplo sería aquella señora ama de casa que al estar cocinando, su pequeña de cinco años que veía la tele se distrae en los anuncios y ve al carrito de los helados pasar por la ventana. La pequeña en su deseo de embarrarse el mentón de una fría capa de manteca endulzada, abre la puerta dejando salir a Fifi, el perrito terrier de la familia. La mamá, como es natural, se asusta cuando siente aquella brisa caliente de mayo y ve a su hija encaminada a lo que para ella sería un posible y atormentador encuentro con la calle.
Toma a la niña y con ese mismo movimiento cierra la puerta dejando al pobre perrito a su suerte. Pasan unas horas y se cansa de esperar en el rellano de la puerta principal, por lo que decide incursionar por el barrio para defecar. Tiempo después la familia encuentra a Fifi, pero el residuo fecal sigue decorando una banqueta de la gran urbe.
Y lo demás está de más, todo mundo sabe que los zapatos tienden a embarrarse de esas cosas, y así sucedió con unos Florsheim nuevos, encargados de Italia, de piel de avestruz y cordones de lino. Obviamente el portador de aquél ostentoso calzado no tenía idea de la programación de la tele, ni del horario de cocina de la madre, ni del antojo de la chiquilla, ni del perrito terrier olvidado. Él sólo fue víctima de aquél desastre fenomenológico.
Pasamos por una calle y vemos un accidente, uno nunca se imagina qué llevó al conductor a cometer un volantazo hacía el carril opuesto. Quizá la persona al pisar el excremento se fue para atrás del susto y la persona que conducía el coche, con miedo de que cayera al pavimento y lo arrollara, dio aquél inesperado movimiento. Lo que sucede fue que el conductor está ahora en el hospital, es un chavo de apenas 18 años que acababa sus estudios en la preparatoria. La noticia llegó a oídos de la chava que estuvo pretendiendo desde segundo semestre y que al darse cuenta de la fragilidad humana ha caído en cuenta de que realmente lo ama y decide pasar las tardes con él, acompañándolo en su enyesada desdicha. ¡Caray! Esa niña sí que es una Cupido.

Uno no puede ver como están acomodadas las fichas; uno no puede ver como están colgadas las piezas de la delgada línea del destino; ni podemos ver hacia donde conducirán nuestras pisadas, nuestro abrir y cerrar de puertas, los tropiezos y los estornudos. No podemos verlo por que a veces se nos nubla la vista y estamos a tientas, y parecemos borrachos o bien enamorados. Y es ahí cuando sacudimos el tablero y arruinamos la jugada, nos recargamos en el hilo y arrojamos las piezas a otra suerte. La naturaleza del universo material es una cuestión científica, y tendríamos que ser hombres y mujeres de ciencias para entenderla y ser magos para poder controlarla, entonces ¿qué podemos esperar después?

martes, 5 de agosto de 2008

Cabeza Volatil

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Bueno, festejando 100 entradas!
Dejo el link de una historia en audio experimental realizada para una tarea de la materia "Producción Radiofónica". El trabajo consistía en narrar una historia usando para esto sólo sonidos. Lo que escuchen son sonidos grabados en el ambiente y modulados a mi antojo en Adobe Audition, una de mis tareas favoritas.
Los detalles están en la página, es un servidor para publicar podacasts.
CABEZA VOLATIL

viernes, 18 de abril de 2008

Metamorfosis

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Ahora soy un anciano. Una persona llena a más no poder de horas y recuerdos que me nublan la vista, el cabello y dejan marcas por toda la cara.
Miro por la ventana, pero no hacía la calle, el parque o algún lote baldío; simplemente contemplo la luz que se filtra por la cortina blanca y delgada, casi transparente.
Ahora he aprendido a ser sumiso ante la vida y el tiempo, esa es mi postura. Ya no erguido como un adolescente rebelde, ni como un adulto en actitud soberbia, ahora resbalo por el peso de la senectud.
Mi caminar se ha hecho prudente, por no decir lento, podría describirlo como discreto también, tanto que podría repasar las etapas de mi vida en cada paso, mi niñez en el primero hasta llegar al baño donde reflexiono sobre mi estado actual. Al ir a la cocina, un recorrido desde mi cuarto mas distante que ir al sanitario, podría ir en pensamientos aún más allá, al futuro...mi futuro. Pero me oprimo al pensar que lo más probable son cosas desastrosas: una nueva disfuncionalidad, o la misma muerte (¿quién desea pensar eso mientras revisa la nevera en la cocina?).
Aunque con ambas, se demuestra que vivir no ha perdido su encanto. Con la primera, como siempre seguiría descubriendo cosas nuevas y experimentando diferentes sensaciones, aunque todas estén en el marco del dolor. Con la segunda, la vida no renuncia a su toque impredecible.
Sólo entonces me dejo seducir por esa brisa fresca de invierno que me hace notar que aún no he perdido mis huesos, donde me acomodo en mi silla mesedora para escuchar a María Callas y el nóstalgico tango de Carlos Gardel.
Ellos con su canto, desmienten la mortalidad humana y me hacen desear ser esa canción inmortal que vuela por el viento a través de las décadas y las almas.
Ahí termina mi día, fresca por toda partes, al oido y al cuerpo; pensando que aún los mas viejos tienen toda una vida por delante. ¿Qué vida si ésta se encuentra pendiendo de un hilo?
Debo recoredarles que hay vidas que duran apenas unos segundos, un minuto, un año. O bien, si eso no les convence, todavía queda el argumento de lo que viene despues de este momento... lo eterno.
Por ello, dejé de ser un anciano, ahora soy inmortal. La vida apenas comienza.

lunes, 30 de abril de 2007

Demasiado tarde...Veronika

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3.- Casi sin aliento, Vero pudo acercarse a una banca del parque a descansar. Nunca se habia sentido asi cuando salía a correr or las mañanas. "este no es mi día"- pensó mientras buscaba dinero en su cartera para comprar una botella de agua. Una vez que hubo comprado el agua en un local que estaba cruzando la calle, enfrente del parque y a un lado de la parada de autobuses, miró su reloj y revisó la calle buscando un taxi. No era necesario tomar taxi, ella sabía que ruta la dejaba exactamente enfrente del gimnasio que estaba a un lado de su trabajo, pero sentía que estaba un tanto demorada y quería reponer el tiempo perdido. En ese momento escuchó el ruidoso motor de un autobus venir hacia donde ella estaba y automaticamente se volteó para fijarse en el número de ruta. No pasaban muchos taxis vacios entonces decidió tomar el autobus, que a esas horas estaba moderadamente lleno, por suerte, había dos lugares vacios cercanos a la puerta del camión. Las puertas se cerraron e imediatamente se empezó a estremecer todo el interior del camión, Veronika, se recargó en la ventana pensando en que pudo a haber sido eso que tenia que hacer antes de llegar a su empleo (una exclusiva agencia de publicidad al centro de la ciudad en la que llevaba 7 meses trabajando).
Faltaba unas dos cuadras y el excentrico gimnasio se asomaba en la ventana del autobus. Veronika estaba entrando en sueño cuando sintió un extraño cosquilleo dentro de su mochila que hacia que la hacia vibrar y de susto se levantó consternada; rápido buscó dentro de su mochila para atender la llamda. Se trataba de un mensaje que decía "suerte", y era de su odioso jefe de pocas palabras, lo cual no le sorprendió a Veronika, pero era muy díficil entender el por que del mensaje. "se habrá equivocado" pensó mientras guardaba el celular y apretaba el botón rojo que le avisaría al chofer que había llegado a su destino.
Al abrir su casillero en el gimnasio, se sobresaltó al ver que todas sus cosas había sido removidas de ahi, entonces, enfurecida, aventó su mochila al suelo y corrió con la señorita del mostrador a la que ella llamaba amistosamente "cruelty". "cru- le dijó -sabes quien se ha llevado mis pertenencias, o que les han hecho?" ella estaba escribiendo algo en la computadora de modo que no se habia percatado de quien le había hablado, solamente estiró el brazo y apunto hacia alguna parte. Vero voleteó siguiendo la indicación del dedo de cru, pero solo habia dos muchachas hablando mientras entraban al cuarto de aparatos; notó que no le había prestado atención y cuando iba a hablrle en un tono mas fuerte, alguién le llamó a lo lejos con gran fervor. "¡¡veronika!!" -ella rapidamente giró y vió una cara conocida, era Sam, la supervisora y buena amiga de Veronika. "Te estaba esperando, quería preguntarte qué tipo de droga eran" -le dijó a Vero mientras con la mano hacia una seña a cru de que podía volver a sus asuntos - "¿de qué hablas?". Sam se vaciló durante unos segundos y despues dijo: "de lo que encontramos en tu casillero Vero, no se lo quizé enseñar a la jefa, te podrian echar, pero por favor, no las vuelvas a traer aqui". Veronika quedó impactada, no sabía que decir ante la acusación tan errronéa de la que hablaba Sam, pero, por qué habían revisado su casillero de todas formas. continuará...

miércoles, 25 de abril de 2007

continuación...

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2.- Una mirada al vacío.
Veronika, estaba pocos metros de llegar a la mitad del camino cuando eso sucedío. Sus pies, junto con todo su cuerpo, se frenaron con dos pasos que disminuyeron el trote; sus ojos respondieron casi automaticos a una imagen que había visto de reojo. Una imagen con la que estaba escasamente relacionada desde que era niña... la muerte de algún conocido. Entre la barda de una casa y la pared externa de esta, en un espacio muy reducido, yacía el cuerpo inflado de un gato blanco. Muchos habían ya pasado por ahi, hablando por telefono, unos jovenes en patineta, un niño con su mamá; tal vez lo habían visto, pero su expresion no iba mas allá de "no veas eso hijo", "vengan a ver esto" en el caso de los jovenes. Pero la expresión de Veronika fue total, le sobraban motivos para no moverse, le sobraban pensamientos que digerir, no podía asimilar bien lo que sus ojos le mostraban a la luz de la mañana. Ese gato blanco, no era de Veronika, sin embargo, ella lo había alimentado dos que tres veces. Ella lo veía como su simbolo de éxito y de belleza; era un gato blanco hermoso, ojos verdes penetrantes y cola larga, que sobresalía de una grandeza majestuosa. Ella contemplaba el cuerpo sucumbido por una inexplicable muerte y se perdió de repente en sus pensamientos. Lo que ella veia como un ejemplo a seguir: autodeterminación, éxito, belleza, libertad, etc; ahora estaba cobijado de moscas que parecían tener mas de una razón para estar ahí, inflado de gases que mas tarde lo harían estallar, y ese blanco incorrupto, ahora estaba ligeramente teñido de rojo. Por fin asimiló esa imagen y se le estremeció el estómago, le dio naúseas, y se llevó la mano derecha a la boca y la izquierda sujetandosé el vientre. Se dijo rapidamente que ella no tenía por que ver ese escenario tan natural e impresionista, entonces se dio un repentino giro y puso a trabajar nuevamente su camino.
En un instante se percató que había olvidado que tenía que hacer una vez llegando a la oficina, sabía que era importante, pero no lograba recordar qué era. Entonces volvió a frenar unas cuadras adelante del incidente y buscó en su mochila deportiva que llevaba en la espalda. Estaba su celular, su cambio de ropa para el gym, una cartera negra de piel y otras cosas sin relevancia, pero no estaba la agenda. Nunca le había pasado, y estaba a medio camino del parque donde tomaría el transporte a la oficina, no podía regresar, y sin hallar ninguna otra solución siguió adelante. ....continúa en el cápitulo 3.

martes, 24 de abril de 2007

Nueva sección.

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en estas entradas pongo historias ficticias acerca de personas que veo en la calle, o cualquier otra parte...
1.- Saliendo del gym
Parecía distraida, perdida en una apretada agenda llena de un sínfin de actividades, una mujer decidida que sabía cual era el camino a una vida saludable. Ir al gimnasio diariamente, complementando el ejercicio con una buena alimentación, y buenos hábitos. En aariencia, parecía que había llevado 30 años de su vida en una forma muy reglamentaria, muy exigente con ella misma. Se levanta todos los días, como una persona normal, al sonido tan familiar pero siempre desconcertante del despertador. Marcaba otro día en su calendario, y revisaba su agenda mientras abría el refrigerador para sacar su desayuno. Por lo general unos gramos de granola bien medidos y de fruta friamente calculados, todo para llevar el control total de su dieta de cada día. Una vez que guarda el desayuno en una mochila para el camino, sale de su casa con unos pantalones deportivos y una camisa de reuso. Esa mañana, se proponía a correr los dos kilometros que la conducen hacia el parque y ahi tomar un taxi a su trabajo, donde se asearía en los casilleros del gimnasio y entraría a trabajar. Pero algo la tomó por sorpresa. algo tan repentino, algo tan insignificante para cualquier otra persona, sin relevancia. Pero son esa clase de cosas las que sin ninguna razón mueven la vida de personas hacia una punto de vista distinto acerca de la vida, o de cualquier otra tema..... continúa en el siguiente capitulo.