Esta semana el clima debe estar enamorado, o presa de algún otro desorden mental, por que anda embobado sin decidirse, o hace mucho calor o nos manda un tormentón de los que parecía solo podían existir en las pelis americanas. Por otra parte es innegable la hermosa escena que la lluvia crea en las calles de esta bella ciudad.
Las tardes en Mérida, yucatan son un danzón entre lo natural, el folklor yucateco y lo urbano. Bellísimas, pareciese que el verano tuviera una cita en punto de las 7, por que a esa hora salir a paseo montejo es como andar a traves de un atardecer multicolor que antoja a llevar un café (y conste que a mi no me gusta) y un aire de melancolía que, como han de recordar, para Allan Poe es el mejor estado de animo para apreciar la belleza de las cosas.
A todo eso suménle una multitud de gotitas precipitándose a las calles donde ya había sido barrido el sol. El asfalto se vuelve espejo y los repiqueteos en el paraguas son un coro de agua; no hay mejor sensación que caminar por aquella avenida mientras el cielo abraza la ciudad.
Si encuentras un lugar seco para sentarte y además posees ya tu exquisito café instantáneo del oxxo, el paquete no estaría completo para entrarle a la onda vespertina sin aquella canción que sonaba en Francia en los setentas a cargo de la diva Dalida; Parole, donde la acompañaba en un dueto que no tan musical sino mas bien recitativo por la parte masculina, Alain Delon.
Y para aquellos novicios en el arte de la vida y que no hayan escuchado este fenómeno de arte temporal, les dejo el vídeo de la semana, abriendo con esta entrada una nueva sección que he llamado "la ciudad blanca", que es más que nada un diario donde narro por vez primera creo yo mis días y puntos de vista (como un diario).
Las tardes en Mérida, yucatan son un danzón entre lo natural, el folklor yucateco y lo urbano. Bellísimas, pareciese que el verano tuviera una cita en punto de las 7, por que a esa hora salir a paseo montejo es como andar a traves de un atardecer multicolor que antoja a llevar un café (y conste que a mi no me gusta) y un aire de melancolía que, como han de recordar, para Allan Poe es el mejor estado de animo para apreciar la belleza de las cosas.
A todo eso suménle una multitud de gotitas precipitándose a las calles donde ya había sido barrido el sol. El asfalto se vuelve espejo y los repiqueteos en el paraguas son un coro de agua; no hay mejor sensación que caminar por aquella avenida mientras el cielo abraza la ciudad.
Si encuentras un lugar seco para sentarte y además posees ya tu exquisito café instantáneo del oxxo, el paquete no estaría completo para entrarle a la onda vespertina sin aquella canción que sonaba en Francia en los setentas a cargo de la diva Dalida; Parole, donde la acompañaba en un dueto que no tan musical sino mas bien recitativo por la parte masculina, Alain Delon.
Y para aquellos novicios en el arte de la vida y que no hayan escuchado este fenómeno de arte temporal, les dejo el vídeo de la semana, abriendo con esta entrada una nueva sección que he llamado "la ciudad blanca", que es más que nada un diario donde narro por vez primera creo yo mis días y puntos de vista (como un diario).